Objetivo: tres maratones por debajo de las tres horas

Objetivo: tres maratones por debajo de las tres horas

Me llamo Oscar, tengo 39 años, soy padre de dos hijos pequeños y trabajo como comercial en una multinacional. Además, soy un corredor popular a quien le apasiona el triatlón, sobretodo en distancia Ironman.

Mi día a día me deja muy poco tiempo para entrenar. Soy de los que suele comenzar cuando aún no ha salido el sol o por la noche, con un frontal de luz, cuando todos duermen. Siempre he pensado que quien desea algo encuentra el medio y quien no, encuentra la excusa.

Llevo una vida sana y una dieta bastante equilibrada, la cual cosa forma parte del tan importante entrenamiento invisible. Al tener los 40 asomando, he confiado esta temporada en los suplementos deportivos de Vanir Flex para proteger mis articulaciones y Vanir Fit para mi recuperación muscular después del entreno, que me están ayudando con los duros objetivos que tengo por delante.

Una maratón al año no puede faltar en mi calendario deportivo, entre otras tantas pruebas. Actualmente estoy preparando la que será mi tercera participación en una maratón y mi objetivo es completarla de nuevo por debajo de las tres horas. Así pues, me pondré un dorsal el día 12 de Marzo en Barcelona para intentar cumplirlo.

Hay muchas maneras de preparar una maratón, a mí me gusta seguir una planificación y, debido a que también entreno natación y ciclismo, solo me quedan tres días a la semana para entrenar la carrera a pie. Por lo tanto, intento hacer tres días de calidad. Pese a ser metódico, cuando estoy entrenando no miro más allá de lo que toca hacer ese día, de esta manera no caigo en el agobio mental de preocuparme pensando en lo que toca más adelante. Cumplir cada uno de esos entrenos planificados es lo que nos va a hacer llegar al día clave de la carrera con los deberes hechos y disfrutarla.

Ahora os detallaré un domingo cualquiera en mi vida y puede que os sintáis identificados.Mi tirada larga de correr de cada fin de semana empieza la noche anterior cuando dejo preparada la ropa para no despertar a los niños. Echo una mirada a la previsión del tiempo para ver a qué hora saldrá el sol y quedo con otros apasionados del deporte que hacen que esto sea más llevadero.

El reloj suele sonar sobre las 6:30 de la mañana, en ese momento el cerebro olvida todas esas frases motivadoras que leemos continuamente, envía señales a tu brazo para que apague esa dichosa alarma y te pide que vuelvas a meterte en la cama. Esta sensación es totalmente normal, nos pasa a todos, pero hay algo que nos empuja a levantarnos: hemos elegido una meta y no la alcanzaremos durmiendo así que ¡arriba!

Nunca salgo en ayunas, necesito desayunar para tener energías, mi café con cereales y mi Vanir Flex me ayudan a despejarme mientras acabo de repasar el entreno planificado y sus ritmos. Todavía es de noche cuando me dirijo al punto de encuentro para correr y paso por algún control policial donde me cruzo con gente que acaba su día mientras yo lo empiezo.

Saludos a todos los amigos entre caras de sueño. Tenemos prohibidos los inputs negativos a estas horas ya que son letales, y arrancamos a correr. Tenemos 25 km por delante. Los primeros pasan muy lentos porque el cuerpo está saliendo de su letargo y quiere parar, pero tú no vas a hacerlo. El ritmo es progresivo, a los pocos minutos de haber empezado ya vamos soltando alguna broma que nos hace reír y recordamos por qué hacemos esto: porque nos gusta y nos hace felices.

Poco a poco los km van pasando y el ritmo se va incrementando. Durante el entreno tendremos momentos de euforia y momentos de bajón pero lo importante es no pensar en lo que te queda sino en lo que has avanzado. Poco a poco te vas acostumbrando al calorcillo en las piernas y se va volviendo hasta agradable. Los ritmos finales son duros, pero tu cerebro aquí es tu mejor aliado: queda muy poco para acabar ese entreno que parecía tan duro a las 6 de la mañana y te vas a ir a casa con una sonrisa en la cara por haberlo logrado.Cuando finalizas, miras a tus compañeros, chocas las manos y respiras. Te das cuenta de lo feliz que te hace esto. A mí particularmente me hace sentirme vivo. Es una suerte tener salud para poder experimentar estas sensaciones.

Con el entreno acabado es cuando empieza la siguiente fase, una parte del llamado entrenamiento invisible que es la recuperación después del esfuerzo. Toca darle al cuerpo una ayudita para recargar lo antes posible esas energías que hemos gastado y recuperar a nivel muscular lo antes posible. Aquí es donde Vanir Fit me está ayudando muchísimo.

Son las 10h de la mañana he acabado el entreno por hoy pero el día empieza para muchos, sobre todo para mis dos hijos. Ellos no entienden de series, ritmos o km y solo quieren ir a jugar al parque con su padre a hacer carreras.

Posteado el 28/02/2017 por Oscar Pastor Nuestros embajadores 0 520

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